Ética y Seguridad en Entrevistas Periodísticas a Migrantes
- Factchequeado

- 24 feb
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Organizaciones de referencia en ética periodística —como la Society of Professional Journalists (SPJ), el Investigative Reporters & Editors (IRE) y el Dart Center for Journalism & Trauma— coinciden en que informar a una fuente migrante sobre los riesgos de hablar públicamente no es disuadir ni censurar, sino una obligación ética. Además, recomiendan trabajar con empatía y respeto, no con pena ni condescendencia.
Entrevistar a inmigrantes, solicitantes de asilo, refugiados o personas sin documentos requiere precauciones adicionales de confidencialidad y seguridad. Alguien que no tiene documentos, tiene un estatus mixto o está a punto de cambiar de estatus debido a los cambios constantes en las políticas migratorias puede tener miedo de hablar con los medios de comunicación, porque podría ponerlo en riesgo y, tal vez, llevarlo a la deportación de él o de sus seres queridos.
Antes de la entrevista, explica claramente a las personas migrantes, de manera sencilla y en su idioma:
● quién eres;
● el propósito de la entrevista;
● los posibles riesgos de hacer pública su historia;
● las opciones de anonimato;
● que su participación es voluntaria.
Cuando el testimonio de una persona entrevistada aparece en un medio, ya sea radio, televisión, redes sociales o internet, se convierte en un relato público, por lo tanto:
● puede quedarse en internet por mucho tiempo;
● puede compartirse fuera del medio original, incluso sin su permiso;
● puede ser leído o escuchado por funcionarios, organizaciones civiles y muchas otras personas;
● y aunque no se use el nombre por motivos de protección, algunos detalles pueden permitir identificar a la persona, como su trabajo, su familia, su barrio o su historia personal.
Las recomendaciones de la SPJ y de la guía del Ethical Journalism Network (EJN) recomiendan ofrecer opciones concretas de reducción de riesgo, como:
● anonimato total o parcial;
● eliminación de detalles no esenciales;
● protección de imagen o voz;
● retrasar la publicación si cambia la situación de la fuente.
En todos los casos, la decisión final debe recaer en la persona entrevistada. La responsabilidad ética del periodista consiste en asegurar que esa decisión se tome con conocimiento suficiente de las posibles consecuencias, especialmente cuando se trata de poblaciones en situación de vulnerabilidad.
De acuerdo con IRE y SPJ, el periodista debe dejar claro que:
● no puede ofrecer protección legal;
● no puede garantizar que su historia no será usada por otras personas o autoridades;
● no puede controlar lo que ocurra con la información una vez publicada.
Cuando los entrevistados son menores de edad —niños y adolescentes menores de 18 años—, se debe reforzar la protección. Es importante obtener el consentimiento de su madre, su padre o su tutor.
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